Cali: de ciudad consumidora a ciudad generadora de energía

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Cali: de ciudad consumidora a ciudad generadora

Durante décadas, Cali ha sido una ciudad que consume energía, pero que no la genera. El modelo energético local ha estado enfocado principalmente en la distribución, apoyado en una infraestructura robusta de más de 13.000 postes y redes eléctricas que permiten llevar el servicio a miles de hogares y empresas. Ese modelo ha sido importante para la competitividad de la ciudad. Sin embargo, el futuro energético de Cali no debería limitarse a distribuir lo que otros producen. El verdadero salto estratégico está en convertirse también en generadora de energía.

En un contexto global donde las ciudades compiten por atraer inversión, talento y sostenibilidad, la seguridad energética se ha convertido en un factor clave. Las ciudades que producen parte de su propia energía no solo reducen riesgos frente a crisis del sistema eléctrico, sino que además crean nuevas oportunidades económicas, ambientales y tecnológicas.

Hoy existen más de 13 formas de generar energía, y Cali tiene condiciones para desarrollar varias de ellas. La generación hidroeléctrica, nuclear, el biogás, la energía solar, la energía eólica e incluso la investigación en nuevas fuentes energéticas pueden hacer parte de una estrategia moderna para la ciudad.

Uno de los proyectos más evidentes está en el aprovechamiento del biogás generado en la PTAR de Cañaveralejo. Allí se procesan diariamente más de 150 toneladas de residuos, lo que abre la puerta para transformar esos desechos en energía y gas. Esta no solo sería una solución ambiental, sino también una oportunidad económica. El gas producido podría comercializarse mediante alianzas estratégicas con empresas como Gases de Occidente, o incluso dar origen a una nueva línea de negocio para la ciudad.

La apuesta solar también debe convertirse en una prioridad. Proyectos como el parque solar de Mulaló o las iniciativas que se desarrollan en el oriente del Valle del Cauca muestran que la región tiene condiciones favorables para producir energía limpia a gran escala. Cali debería liderar la expansión de estos parques solares, no solo como proyectos aislados, sino como parte de una estrategia energética metropolitana.

Además, el potencial de la energía eólica en zonas específicas del suroccidente del Valle del Cauca y el desarrollo de pequeñas centrales hidroeléctricas (PCH) pueden complementar la matriz energética regional. Estas alternativas, bien planificadas, permiten generar energía de forma sostenible y con menor impacto ambiental.

Pero la transición energética de Cali no debe quedarse únicamente en grandes proyectos. También puede construirse desde los barrios. Un programa que impulse barrios energéticamente sostenibles, con instalación de paneles solares en viviendas, edificios y equipamientos públicos, permitiría democratizar la generación energética. Esto no solo reduciría costos para las familias, sino que también convertiría a los ciudadanos en actores activos del sistema energético.

En ese escenario, Cali podría pasar de ser únicamente una ciudad que distribuye energía a convertirse en una ciudad que produce, innova y lidera la transición energética del suroccidente colombiano.

La discusión no es solo técnica; es estratégica. En un mundo donde la energía define la competitividad de los territorios, Cali tiene la oportunidad de transformar su modelo energético. Aprovechar sus residuos, su radiación solar, sus recursos hídricos y su potencial tecnológico puede abrir un nuevo capítulo para la ciudad.

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