Cali necesita un SkyTree en el Río
Hay ciudades que crecen dándole la espalda a su geografía. Y hay otras que entienden que su verdadero potencial está justamente allí. Cali es la primera. Durante décadas hemos tratado a nuestros ríos como un simple elemento natural, no como el eje estructurante de una transformación urbana.
El Parque Uribe Uribe y el tramo del Río Cali a la altura del puente Alfonso López son hoy un vacío estratégico. No porque estén abandonados, sino porque están subutilizados. Es un espacio con conectividad, con centralidad, con paisaje, pero sin proyecto.
Por eso propongo pensar en grande. Un SkyTree en el Parque Uribe Uribe. No como un gesto caprichoso ni como un monumento aislado, sino como un catalizador urbano. Una torre-mirador que se convierta en hito, que ordene el espacio público, que atraiga visitantes, que dinamice comercio y turismo, y que conecte simbólicamente a la ciudad con su territorio.
Las grandes ciudades entendieron algo clave: los hitos generan identidad. No se trata solo de altura; se trata de perspectiva. Una SkyTree permitiría mirar la ciudad desde arriba, sí, pero sobre todo obligaría a planificar el suelo que la rodea. Porque una construcción de esa escala exige calidad urbana a su alrededor.
Y ahí entra el segundo componente: adecuar el sendero peatonal sobre el Río Cali en este tramo, convirtiéndolo en un verdadero corredor de vida: un paseo ribereño continuo al Boulevard del Río, bien iluminado, arborizado, con mobiliario urbano de calidad, ciclorruta integrada, comercio cultural y zonas de contemplación. Un espacio que haga del río un protagonista. Cali necesita reconciliarse con sus ríos.
El tercer elemento es intervenir el puente Alfonso López. Hoy cumple una función peatonal, pero ese puente puede convertirse en más que infraestructura de tránsito: puede transformarse en un puente-mirador, en un elemento arquitectónico emblemático, con iluminación escénica y conexión directa con el paseo ribereño.
Las ciudades que avanzan no son las que administran la inercia. Son las que se atreven a imaginar proyectos estructurantes. Pensar en un SkyTree y en un gran corredor ribereño no es ser un soñador; es planificación con visión de futuro.
Y en Cali, la mejor decisión que podemos tomar es dejar de mirar nuestros ríos desde el carro… y empezar a caminarlos.